Siempre creí que lo mayas la cagarían al querer explicar lo que pudieron entender, que las generaciones venideras no. El mismo Salomón lo creyó posible, cuando habla de "para todo hay tiempo" no estaba hablando de llevarse las cosas con calma, de dejar que sea el tiempo y no más, sin esforzarse por tratar de hacer cosas a destiempo; no, no era eso, era más bien el hecho de que todo es un ciclo de todo...
Me jacto de la burla de mis contemporáneos, esos que ríen al acordarse de las modas que dejaron atrás, el yoyo, el trompo, las canicas, los tazos... los hielocos. Resulta hilarante ya que según yo, las modas no existen, solo son tendencias que las mentes jóvenes van descubriendo, lo veo en la moda "nueva" que lo único que hace es copiar patrones viejos con telas idénticas a las de modas anteriores bajo la etiqueta de alguna prestigiosa marca, o no, con el seudónimo "vintage" en letras capitales, no nos damos cuenta de que no se trata de que hayan pasado las modas, si no más bien, nosotros ya las habíamos descubierto hace muchos años atrás. Ellas son fijas (las modas) no tienen un tiempo, esperan más bien, el tiempo de nosotros y luego se quedan ahí... como eternas...
Imagino, en aquel tiempo, a uno solo en medio de lo majestuosidad de una ciudad, descalzo, sintiendo la hierva entre sus dedos de los pies, sin frió con alguna especie de vestimenta de piel, oro y madera en una perfecta combinación, merecida y con un significado, con una jerarquía... si!, precisamente, como una moda. Él solo, viendo a las estrellas, al firmamento sin ningún tipo de luz artificial que esconda su cielo, y no solo contempla, si no que pasa su noche haciendo cálculos minuciosos con respecto al movimiento de las estrellas; Y es aquí donde estuvo el error, donde el ego floreció a una civilización nueva.
Tal y como un corazón late, los dientes se caen, el cabello crece y se va, el cuerpo humano y su fascinante funcionamiento, una cortada y el proceso de sanación que lleva, glóbulos blancos, rojos, sangré, cicatrización, regeneración celular y más. La respiración, un pestañear, el dormir y el despertar, al gatear y caminar... es verdad, todo tiene su tiempo, pero más allá del tiempo, todo es manejado por ciclos.
...No era que las estrellas se movieran, ellas no pasan, somos nosotros, es nuestro mundo y su naturaleza, creemos que somos nosotros quienes mueven al mundo, quienes imponemos las modas, quienes regimos aun sobre la naturaleza. Se nos olvido, que ese pensamiento ha sido también una moda, que pocos han usado, y que incluso ellos se equivocaron en el pasado.
Me imagino, aquel que estaba solo, contemplando, no solo veía las estrellas, no solo veía el firmamento, no solo veía desde el interior la grandeza de un cosmos, un karma, un ente, un Dios, una divinidad... veía una vida pasar, su ciclo de vida y un ciclo de todo.
